Un escritor ecuatoriano en España
Un escritor ecuatoriano en España
Por Elvis Orellana Espinoza. Ecuador, 2023 (junio).
Había una vez un profesor ecuatoriano llamado Mateo que siempre
soñó con convertirse en escritor en España. Después de años de
esfuerzo, finalmente recibió una llamada para trabajar en ese país y cumplir su
sueño. Con gran entusiasmo, viajó a Madrid para comenzar su aventura en el
mundo literario español.
En Madrid comenzó su trabajo en una de las más famosas librerías de la ciudad. Allí, descubrió un mundo completamente nuevo en el que cada día aprendía algo nuevo. Pasaba sus días sumergido en los libros y el contacto con escritores y lectores famosos en la tienda, y sus noches explorando las vibrantes calles, bares y discotecas de Madrid.
Gracias al dueño de la librería donde trabajaba, Mateo pudo aproximarse al mundo de la literatura de terror, suspenso y misterio. En Madrid tomó varios cursos de escritura creativa, cultura gótica y terror.
Mateo poco a poco va teniendo ingresos mensuales, gracias a que ha escrito algunos libros con el apoyo de algunas Editoriales como Valdemar, Plutón, Manus Sinistra, Kier y Kairós. Además, se ha dado a conocer al ser invitado a dar entrevistas en varios programas de radio, televisión, Youtube y otras redes sociales.
Un día decidió visitar la biblioteca nacional en Madrid, mientras daba vueltas por las estanterías, observó una mujer alta y esbelta de aproximadamente unos veinte y cinco años que también se encontraba entre los libros. Sus ojos se encontraron por un instante, y Mateo sintió como si el tiempo se hubiera detenido. Ella comenzó a hablarle en un español con acento argentino y descubrió que se llamaba Ana.
Ana se interesó por su trabajo como escritor, y Mateo comenzó a compartir algunos de sus pasatiempos e inquietudes en la ámbito literario. Descubrieron que ambos compartían una pasión por las letras, y pronto comenzaron a intercambiar historias y recomendaciones de libros. Tenían muchos intereses y puntos en común en la exploración de los matices humanos.
A medida que pasaban los días, Mateo sintió la necesidad de explorar más allá y viajar por por diferentes ciudades en España, visitando bibliotecas, librerías y editoriales,. En cada lugar que visitaba, la estudiante argentina lo acompañaba.
Viajaron juntos a Sevilla para visitar el Archivo de Indias, un lugar que los impresionó por la cantidad de información valiosa sobre la historia de América Latina y el Ecuador que se ahí se encontraba.
Después de Sevilla, Mateo visitó Barcelona, donde visitó las
librerías más famosas de la ciudad como Laie, Central y Calders.
Se maravilló al observar la abundante cantidad de obras de literatura catalana
y cómo estaban integradas en la cultura española.
Mateo también enfrentó ciertas
dificultades en Europa, extrañaba su país y su cultura, y a veces sentía
dificultad para adaptarse a la forma de vida española. Sin
embargo, siempre encontraba consuelo en las palabras de sus escritores
favoritos que hablaban en sus libros sobre sus propias luchas y dificultades.
Después de dos años viviendo y trabajando en España, Mateo decidió regresar a su país, pero su experiencia en Europa no había sido en vano. Había aprendido mucho, había conocido a gente maravillosa y había hecho realidad su sueño de convertirse en un escritor en el género del suspenso, terror y misterio. Y, lo más importante, había logrado compartir la riqueza de la cultura ecuatoriana con España, a través de sus libros y conferencias.
Seis meses después, luego de que estuviera en Argentina, Ana viajó hacia Ecuador para visitar a Mateo; pasaron muchos meses recorriendo el país y viviendo juntos.
Durante los siguientes años, Mateo y Ana viajaron por varios países de Sudamérica, visitando Perú, Bolivia y Chile. Siempre se tomaban el tiempo para explorar y apreciar la cultura de cada país. Cada año se iban de visita, a los familiares y amigos de Ana, en Buenos Aires (Argentina) y con frecuencia tenía instancias de aproximadamente seis meses.
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