Lucha de sexos (batalla cultural)
Por Elvis Orellana Espinoza. Psicólogo, Filósofo y Educador.
A lo largo de la historia se han establecido guerras políticas, territoriales, económicas, sociales, intelectuales, etc. Las guerras intelectuales o ideológicas han tenido como eje el pensamiento opuesto, dialéctico, dicotómico, maniqueo o de dilemas (dos posiciones).
La dialéctica es una rama de la filosofía de la comunicación que fomenta la lucha de contrarios o la lucha de opuestos; que ha sido investigada por pensadores como Platón, Aristóteles, Maquiavelo, G. Hegel, entre otros. En los textos sagrados del judaísmo, el cristianismo y el islam se establecen las luchas entre el bien y el mal.
Por el contrario, en el pensamiento taoísta centrado en el Yin y el Yang, se habla de los opuestos pero complementarios o la integración de los opuestos. Aunque también hay que mencionar al multilema que es una técnica o práctica que promueve ampliar una diversidad de "lemas" (perspectivas, posiciones, creencias, discursos, comportamientos, etc.) para superar creativamente un monolema (monismo, monólogo, etc.) y un dilema (dualismo, diálogo, dialéctica, etc.). El multilema ha sido sistematizado principalmente por el sociólogo Tomás Rodríguez Villasante (España, 1946) y la RED CIMAS ligada a la Universidad Complutense de Madrid.
En el siglo XIX el escritor y filósofo comunista Karl Marx (Alemania, 1818 - 1883) planteó la existencia de una lucha de clases en la historia de la humanidad tomando como referencia el materialismo histórico. Por un lado han estado los proletarios (oprimidos) y por otro los burgueses (opresores) como parte de una conflicto social inherente a toda sociedad, sin embargo, también en la historia han estado en conflicto hombres libres y esclavos, patricios y la plebe, feudales y siervos, pobres y ricos, etc.
Sectores del marxismo, el neomarxismo y el postmarxismo hablan de clases sociales o culturales oprimidas como Antonio Gramsci y los pensadores de la Escuela de Frankfurt identifican como clases oprimidas a los campesinos, negros, indígenas, mujeres; donde los enemigos a vencer (opresores) son los citadinos, blancos, mestizos y hombres.
Con Simone de Beauvoir (Francia, 1908 - 1986), al escribir su libro denominado "El segundo sexo" (1949), se afirma sobre la existencia de una lucha de sexos entre mujeres (oprimidas) y hombres (opresores), así como entre feminismo (oprimido) y machismo (opresor). Esta lucha de sexos hoy existe en las redes sociales digitales, medios de comunicación, cine, arte, cultura, educación, deporte, sistemas de justicia, entes legislativos, políticas públicas, gobiernos, empresas privadas, etc.
El escritor, filósofo y politólogo paleolibertario Agustín Laje (Argentina, 1989) ha publicado el libro "Batalla Cultural" (2020) y "El libro negro de la nueva izquierda" (2016), donde explica el fenómeno de esta lucha de sexos y las nuevas luchas de clases a la que denomina batalla cultural.
En esta mismo línea un análisis importante sobre la lucha de sexos lo ha desarrollado el lingüista e historiador Daniel Jiménez (España) en su libro "Deshumanizando al varón" (2019), quien afirma que antes de los años cincuenta del siglo veinte, era un acuerdo histórico de roles sexuales/género (división del trabajo) establecidos entre hombres y mujeres. Su posición es crítica y diferente a los planteado por escritoras feministas de la tercera y cuarta ola, quienes han afirmado que la mayor responsabilidad o culpa de ese sexismo ("machismo") ha sido de los hombres y del sistema social patriarcal (patriarcado) y heterosexual ("heteropatriarcado").
Además, hay aportes relevantes de la youtuber Valentina Ortiz (Argentina, 1996); la politóloga liberal Gloria Álvarez (Guatemala, 1985); el abogado liberal Axel Kaiser (Chile, 1981); la economista liberal María Blanco González (España, 1966); la filósofa y socióloga socialdemócrata Roxana Kreimer; la abogada penalista Yobana Carril (España), entre otras.
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